Buscando el norte

 

En la montaña también se puede jugar y aprender a la vez, es una forma divertida para que los niños se mantengan emocionados y en su total conexión con la naturaleza.

Los niños son grandes exploradores, y constatemente tienen curiosidad por saber cada día un poco más. ¿Y qué mejor manera de jugar y aprender a la vez?

Un mítico juego como el famoso “PAÑUELO” lo podemos orientar para el aprendizaje de los puntos cardinales. De una forma sencilla y divertida.

Imaginaros que sois monitores, estáis en la montaña y tenéis un grupo de 16 alumnos de edad media de 8 años, y empiezan a estar revolucionados después de haber comido su merienda.

Haremos 4 grupos de 4 niños por grupo, a cada grupo se le asignara un punto cardinal. Un grupo será el Norte, otro el Sur, otro el Este, y finalmente el Oeste.

Se le colocara en forma de brújula,  de esta manera:

                                                     N

 

 

 

              O                                                                       E

 

 

 

 

                                                        S

El juego es muy sencillo, cada jugador del grupo se asignara un número del 1 al 4, el monitor se colocara en el medio de la brújula, con un pañuelo en la mano. El monitor será el encargado de decir los números y los puntos cardinales que compite, y finalmente a donde deben llegar.

Ejemplo: Norte 4, Sur 4, hacia el Este, inmediatamente tendrá que ir jugador con el número 4 del grupo Norte y el Jugador del Sur con el número 4, recoger el pañuelo e ir ambos hacia el Este, gana el primero que llegue.

Una forma fácil de detectarlo es por la salida del sol, el monitor jugara constantemente con preguntas como, ¿por dónde sale el sol? Y el grupo “Este” deberá contestar “por aquí”.  Una forma fácil para que los niños estén pendientes y saber en cada momento donde se encuentra cada punto cardinal.

Continuara el juego hasta que todos los participantes compitan de una forma educativa y divertida.

 

“La idea que se abre a una nueva idea, jamás volverá a su tamaño original.” Albert Einstein

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